En el año 1993 un Presidente regional socialista, José Ignacio Pérez Sáenz, emprendió la vía judicial para defender a La Rioja del abuso torticero y desleal de los instrumentos forales de las Diputaciones vascas y el Parlamento Foral Navarro.La deslealtad no era, ni es, el tener un sistema fiscal diferente, cuestión que nunca hemos negado los socialistas puesto que emana de la misma Constitución Española (por lo que consideramos una estrategia equivocada dejar que se pronunciará recientemente sobre ello el Tribunal de Luxemburgo) si no por emplearlo de forma inadecuada y agresiva.
Al comienzo de los noventa, no ahora, lo que hacían las autoridades forales, especialmente de Álava y Navarra, era incitar, llamar y publicitar a las empresas riojanas, entre otras, para que se pasaran al otro lado del Ebro a cambio de suculentos incentivos fiscales. Fue por tanto, una estrategia de defensa de nuestra Comunidad, no un ataque al sistema del Concierto, la que emprendimos los socialistas desde el Gobierno de La Rioja.
Aunque parezca contradictorio -y muchos vascos no lo han entendido todavía, en buena parte por la sobreactuación de Pedro Sanz- el fundamento de nuestra defensa estribaba en que se cumpliera la Ley del Concierto Vasco al pie de la letra, ya que existía un artículo que titulado Armonización fiscal, decía que en el País Vasco: “la presión fiscal no podía ser inferior a la del resto del Estado”. Las sentencias del Tribunal Supremo empezaron a dar a La Rioja la razón por esa justificación. Íbamos bien.
Hasta que en 1997 Arzalluz y Aznar deciden modificar la Ley del Concierto Vasco para impedir que La Rioja ganara los recursos que planteaba. Así de sencillo. Si se observa la actual Ley del Concierto Vasco se verá que la redacción del artículo 3, denominado todavía armonización fiscal ha cambiado y donde decía, “presión fiscal inferior”, ahora dice “presión fiscal equivalente”. Es decir: más o menos. Término suficientemente impreciso –no hace falta ser jurista- para complicar la sentencia a un Tribunal de Justicia y dificultar que prosperen nuestros recursos.
El PP de la Rioja consintió. Sanz enmudeció. Los diputados del PP en el Congreso votaron afirmativamente. El PSOE se opuso. Nadie habló de traidores a La Rioja…
Luego en 1999 vino la retirada de más de 100 recursos por parte del PP de Aznar. Y el Gobierno de La Rioja calló. Bueno, dijo que el conflicto fiscal se acababa con el siglo XX. En el siglo XXI no habría ya problemas. Aznar lo había arreglado todo. El Sr. Sanz se calló y tampoco hubo entonces traidores a La Rioja…
Recordando estas cosas, que el Presidente de la Comunidad, del PP, Sr Sanz haya dicho en relación a la actual Proposición de Ley del Parlamento Vasco en el Congreso de los Diputados y su toma en consideración (no su aprobación) que “la actitud del PSOE de La Rioja avergüenza y que a él si le hacen eso en su partido se va” entiendo sus palabras como propias de una persona que no recuerda lo que no quiere recordar, porque si tuviera razón, él estaría hace años en su casa por traidor a La Rioja en 1997 y en 1999.
La posición del PSOE de La Rioja ante la Proposición de Ley del Parlamento Vasco, incluido el Grupo Parlamentario Popular con su Presidente al frente, es contraria a que esa iniciativa tal como se ha presentado se apruebe y sin apuntarnos a los “circos mediáticos y teatreros de Sanz” seguimos estando donde siempre: con La Rioja, con los riojanos y con sus instituciones, y si esas instituciones llegaran a recurrir al Tribunal Constitucional, el PSOE de La Rioja lo apoyará con firmeza.
Pese a esta posición clara, contundente y coherente del PSOE de La Rioja, una posición que viene a mantener el único consenso político y social existente en nuestra Comunidad, el PP, lejos de valorarlo, intenta impedirlo. ¿Por qué?, porque en realidad les molesta que tengamos una actitud responsable con La Rioja y quieren alejarnos de ella. Porque en esta cuestión saben que en el coraje que tuvo el PSOE en el inicio de este camino el PP no estuvo o estuvo remiso. Y que sólo cuando llegaron al poder se subieron al carro. Porque quieren que se olvide nuestro liderazgo en aquel inicio y quieren borrar que la brillante idea de su solución, o al menos de su indemnización fue también del PSOE. El artículo 46 del Estatuto de Autonomía nos garantiza que si nos agreden nos pagan y el PP sólo lo exigió una vez, para una obra en Logroño, y luego lo dieron por “muerto”. Ya no había agravio según Sanz y Revuelta.





