LA NUEVA TRAVESIA PARCHEA ALGUNOS PROBLEMAS PERO GENERA OTROS, COMO
LA DESVIACIÓN DEL TRÁFICO POR UN NUEVO VIAL QUE ES UNA ABSOLUTA CHAPUZA.
El Gobierno de Pedro Sanz no ofrece soluciones de futuro a los Navarretanos. A la interminable suma de parches que el ejecutivo autonómico lleva a cabo en Navarrete desde hace lustros fruto de su escaso compromiso con la localidad se suma ahora las obras de acondicionamiento de la travesía que recorre el casco urbano.
Este proyecto, lejos de ser una solución para el tráfico rodado representa una manera de "salir del paso" con bajo coste y con el único objetivo de retrasar la imprescindible y necesaria infraestructura para la vialidad del municipio.
La construcción de la variante de Navarrete, recogida ya en el Plan de Carreteras regional desde el año 2001 y que acumula 13 años de retraso se configura como la verdadera solución a los problemas de tráfico rodado por el municipio.
Esta evitaría el tránsito de gran cantidad de vehículos, incluidos los de gran tonelaje, que tienen que recorrer más de un kilómetro el casco urbano, incluyendo zonas especialmente peligrosas, hecho que se produce aún con la reforma.
Además, la reforma de la travesía, al tener carácter unidireccional ha provocado que parte del tráfico deba ser desviado hacia un vial tercermundista plagado de curvas cerradas realizadas con la única finalidad de salvar intereses personales y supone una entrada a la localidad aberrante desde cualquier punto de vista.
Los entonces candidatos al Gobierno Autonómico, Pedro Sanz y al Ayuntamiento de Navarrete, Julio Laguens, engañaron a los navarretanos en la campaña de las elecciones autonómicas y locales de 2011 ya que prometieron su ejecución antes del año 2015, para inmediatamente después de los comicios retrasar "sine die" su materialización.
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